domingo, 11 de febrero de 2018

La búsqueda

¿Qué pasa cuando estás buscando algo que ni tú sabes lo que es? ¿Como se hace para no desvanecer en el camino y seguir tratando de encontrar aquello que tanto deseamos? Y sobre todo, ¿cómo saber es que lo que estamos buscando?

Ya tengo una edad para saber qué es lo que quiero hacer con mi vida, o eso es lo que debe de pensar el resto del mundo. Hace años que termine con el patrón establecido que debía de seguir si quería ser una chica de provecho: estudiar la ESO, pasar a bachillerato, terminar una carrera universitaria, y si es posible un máster y, por supuesto, no dejar de lado los idiomas. Y nada de esto me ha asegurado un futuro cierto. Sigo sintiendo el mismo vértigo que sentí el día que aprobé mi último examen de la carrera, en el que ya se había acabado todo el camino guiado, y por primera vez era yo sola la que tenía que lanzarse al mundo y buscarse un futuro.

Los años han pasado, pero creo que solo físicamente, sigo siendo la misma chica que no tiene las ideas claras, que no sabe que camino elegir, ni cuál será el mejor de todos. La misma chica que tiene miedo al fracaso, y sobre todo al qué dirán, a decepcionar aquellas personas que tanto creen en ella y tanto esfuerzo han puesto para conseguir todo lo que tengo y todo lo que soy.

Y en ese punto me encuentro. Buscando.

Busco un trabajo, busco una ciudad, busco aficiones que de verdad me apasionen, busco sentirme realizada, busco ser mejor persona, busco sentirme querida, busco no cansarme nunca de aprender, busco probar cosas nuevas, busco sentirme viva… en definitiva busco mi sitio en el mundo.

Tantas cosas son las que busco que tengo miedo de desviarme del camino y perder de vista la meta. Son tantas las veces que me he perdido, que aún no tengo claro si estoy en el camino correcto, si no es así solo espero tener la valentía de volver hacia atrás y retomar mi camino. Y es que a veces simplemente hace falta perderse para encontrarse a un mismo, librarse de ataduras, de presiones, de etiquetas y entornos asfixiantes. Es necesario perderse de vez en cuando para ordenar nuestras días y pensamientos, escapar un tiempo de la realidad, y volver más fuertes, ¿Te atreves a perderte?



G.

Échate otro

lunes, 22 de enero de 2018

A quien se va


Otra te vez te vas, y esta vez con la sensación de que vas a encontrar la oportunidad que tanto tiempo llevas buscando y quizás el billete de vuelta tenga que esperar. Sé que no crees en el destino y no me extraña, pero el destino sí cree en ti,y por eso emprendes esta nueva etapa.
Pinterest
Ahora no eres capaz de apreciar todo lo que vas a aprender con esta nueva experiencia, es más fácil pensar en lo que podría haber sido si me hubieran cogido en tal sitio o si hubiera hecho esto otro. Ahora tienes miedo, pero es lo más normal del mundo para mí sería más preocupante no tenerlo. Este miedo es fruto de todo lo que sabes que vas a dejar atrás, de todo lo vivido durante estos años,atrás se queda la zona de confort, tu tierra, los amigos y familia. Y este nuevo viaje, va a hacer que los quieras todavía más y sepas valorar aún más lo que tienes. A lo largo de este tiempo, lo echarás de menos y será lo más normal porque eso significa que aunque el destino ha sido muy caprichoso, has sido capaz de disfrutar y ser feliz. 

Pero también se que sientes ilusión, ilusión por un nuevo comienzo por empezar una nueva aventura, que al igual que las rutas en bici, sabes como va a empezar pero no como va a acabar. Y es que esta nueva etapa es eso, una ruta en bici o una nueva parada en la estación de tren para poder continuar. 

Amanece que no es poco
Que el miedo no te impida disfrutar,una vez llegues a tu destino ya no hay vuelta atrás, para que sea una experiencia única solo te digo que “disfruta, disfruta y vuelve a disfrutar”. Conoce a gente nueva, pero más importante todavía deja que te conozcan.Piérdete por los rincones de tu nueva ciudad, descubrirás alguno que acabará siendo tu favorito, y cuando tengas un día tonto, ve a ese rincón. Viaja, haz excursiones, explora nuevos lugares, haz muchas fotos y enamórate de esa tierra, para que cuando te vayas también la eches de menos, eso significará que has sabido exprimir al máximo esta oportunidad. Empápate de la cultura local, de sus costumbres, de sus tradiciones y aprende de los que tienes a tu alrededor, nunca se sabe si ese compañero de piso o compañero de trabajo se puede convertir de repente en tu mejor amigo. Procura encontrar personas que día a día te sepan apreciar y con las que puedas contar, es muy difícil lo sé, pero si lo consigues, te llevarás el mejor regalo de tu viaje. Sé sincera, sé buena persona, en definitiva sé tu misma

Decía Steve Jobs en su famoso discurso de Stanford que a veces miramos hacia atrás y vemos claramente que se pueden unir los puntos que nos han llevado hasta el presente. No lo olvides, pero deja el pasado atrás y mientras el futuro llega, vive el presente, porque de esta forma serás capaz de ver todo lo que hay a tu alrededor. Muestra con orgullo de donde vienes, habla de tus amigos, de tu pueblo y ponlo en el mapa. 

Pero sobre todo disfruta.


Aquí nos quedamos el resto, cada uno buscando su oportunidad para mejorar, y deseándote lo mejor para esta nueva etapa. Sabiendo que nos vamos a ver pronto y cuando lo hagamos será como si el tiempo no hubiera pasado.


R


Échate Otro

jueves, 11 de enero de 2018

A Propósito de Año Nuevo


Ya que nos encontramos casi a mediados de Enero (¡se me pasa el año que no me entero!), creo que esta entrada es bastante propicia. Con la llegada de un nuevo año, el que más o el que menos se propone una serie de metas u objetivos para lograr a lo largo del año y para ir cumpliéndolas poco a poco, entre ellas destacan las típicas de perder peso, hacer más deporte, ir al gimnasio, abandonar vicios perjudiciales para la salud ya sea fumar o no comer dulces,alimentarse mejor, aprender inglés “este año sí que sí aprendo de verdad, se repiten muchas personas estos días”, y así un largo etc. 
Pero todo esto es la teoría, luego a la hora de la verdad, allá por el mes de Marzo o posiblemente mucho antes, la mayoría de las personas ha encontrado una excusa aparentemente bastante razonable para dejar de lado los buenos propósitos, y otra vez en teoría retomarlos más adelante, la excusa por excelencia me atrevería a decir que es el famoso “no tengo tiempo”,y así sin darnos cuenta, se va pasando el año hasta que llega a su final. Hay un estudio de la universidad de Standford que demuestra lo que aquí estoy diciendo, y el resumen de este estudio es que el 40% de los estadounidenses abandonan sus propósitos de año nuevo en las primeras semanas del mes de Enero, en el siguiente enlace se puede encontrar el artículo completo:


Entonces, según este estudio y, todavía peor según la propia experiencia,¿nuestros buenos propósitos de año nuevo están destinados a fracasar?

Yo realmente pienso que NO, todo en esta vida es cuestión de ponerse manos a la obra, y de forma organizada, en lugar de hacer una lista de todo lo que quiero conseguir, creo que es mejor ir “partido a partido” que diría Simeone, es decir ver el objetivo general pero para cumplirlo marcarse pequeños plazos, u objetivos intermedios más alcanzables.

Muchos pensaréis que el párrafo anterior suena a psicología barata,y que no estoy diciendo nada nuevo, es verdad que todos los años desde hace ya algún tiempo se repite hasta la saciedad que hay que marcarse objetivos intermedios, mensuales, trimestrales, etc. Pero para mí la gran diferencia, y la aportación que quiero transmitir en esta entrada radica en el principio del párrafo, “TODO ES CUESTIÓN DE PONERSE”.
Esta última frase es la chispa que hará que todo lo demás llegue, no basta con tener la buena intención y tener una meta, hay que empezar a trabajar día a día para lograr esa meta, sin olvidar el objetivo final obviamente, pero recordando todo lo que has tenido que llevar a cabo para estar donde estás ahora y lo que queda por hacer. Y lo que aquí estoy escribiendo se puede extrapolar a cualquier ámbito. Al final todo es una cuestión de actitud.

Y por último para acabar pongo un enlace del periódico el País donde ofrecían una versión alternativa a como puedo ser el comienzo de año de algunos personajes históricos:

Y aquí copiada directamente una de estas historias.


“Roma, 1508. El papa Julio II abre la puerta de la Capilla Sixtina.

-Verás, es un espacio con muchas posibilidades, el anterior inquilino era un triste y lo dejó todo hecho unos zorros, pero yo creo que podría quedar muy bonito.

-Santidad, pe-pe-pero esto es enorme.

-Vamos, Miguel Ángel, no seas modesto.

-¡Pero es imposible, voy a tardar años! No hay material en el Antiguo Testamento para llenar esto. Además, hay humedades, tenían que haber puesto doble acristalamiento y antes habría que alicatar.

-Bueno, tú hazme un presupuesto. Mira, puedes pintar figuras muy grandes, así acabarás antes, y quiero mucha gente en pelotas, una cosa animada, moderna.

-No sé, Santidad, no lo veo, no lo veo.

-No se hable más, mañana a las ocho.”
Fte: Diario el País.

TODO ES CUESTIÓN DE PONERSE

R

Échate Otro

Feliz Año Nuevo a Todos (aunque estemos a mitad de Enero)

lunes, 1 de enero de 2018

2018

Enero de 2018
Otro año más que se acaba de ir y aún recuerdo
aquellos años en los que no  pasaba el tiempo,
que los días importantes parecen que nunca llegaban,
que solo querias que los años pasarán y ser mayor
para hacer todo aquello que tenías prohibido por eso de la edad,
como por ejemplo recogerte de día y acabar comiendo churros nochevieja.
Todo eso ya ha pasado, y no solo eso,
sino que lo que tanto ansiabas hacer ahora ya te da igual,
mi primera nochevieja sin salir, si, sin salir,
y creo que aun no soy consciente de este pequeño detalle,
que es un gran punto de inflexión.

2017 no ha sido un gran año, no será de esos
en los que eche la vista atrás y lo recuerde por haber sido especial,
y es que hasta ahora estaba tan mal acostumbrada a tener
unos grandes años, a vivir tantas experiencias increíbles,
que cualquier bache en el camino hace que te replantees toda tu existencia,
llegando a buscar el problema en ti cuando simplemente las cosas
tienen que pasar por alguna razón y hacer frente a ellas,
o simplemente no pasar porque no es el momento,
que incluso creo que es peor la sensación de que algo
no suceda a que suceda de la forma que no esperabas.

Estos últimos días del año que tan de moda esta odiarlos,
en lo que todo son besos, abrazos y superficialidad,
me he dado cuenta de lo afortunada que soy.
Poder compartir un año más mesa con toda la gente que quiero
es un privilegio que no se puede comprar.
Hasta ahora no hay ninguna silla vacía, de hecho seguimos sumando comensales,
y yo no puedo ser más feliz de mirar alrededor de la mesa
y ver que ha terminado un año más, con sus alegría y sus decepciones,
pero ahí estamos todos juntos, disfrutando los unos de los otros.

Tengo muchas esperanzas puestas en 2018, solo el número ya me gusta.
Tengo la sensación de que va a ser un gran año, que nos va a traer muchas cosas buenas,
que creo que van a cambiar muchas circunstancias,
y que dentro de un año estaremos sentados todos en la misma mesa cerrando un gran año,
y si no es así no me importa siempre y cuando no haya ninguna silla vacía en esa mesa.

Por lo tanto, no quiero ningún propósito para año nuevo.
Quiero que a nivel personal, me quede como estoy,
que siga disfrutando y viviendo momentos únicos con toda la gente de mi alrededor,
que estemos para celebrar todo lo bueno de la vida y para hacer una carrera de fondo,
si hace falta.
Quiero salud. No pido grande regalos para Reyes,
ni quiero que me toque la lotería de Navidad, solo quiero salud,
que nunca una enfermedad nos haga sufrir directa o indirectamente.
Quiero que siempre hagamos las mismas locuras que ahora,
que la edad no nos impida disfrutad de los buenos momentos,
aunque no se porque, pero creo que teniendo a las mejores amigas del mundo,
nos da igual donde, como o con quién que siempre disfrutaremos de las pequeñas cosas,
tan simples y tan alcance de la mano que poca gente es capaz de verlas.
Quiero dejar de preocuparme por lo que no llega, o por lo que nunca llega a suceder.
Vive más el momento, si algo no es para ti, no va a serlo por más que te empeñes,
y deja de darle vueltas al problema y busca soluciones,
el problema es más grande cuanto más importancia le damos en nuestra cabeza.

Y vivir, solo quiero vivir, y cerrar el 2018 con la sensación de haberlo aprovechado a tope.

Ahora es el momento, mañana ya se verá.

Échate otro.
G.




viernes, 15 de diciembre de 2017

Para R

Tú que eres más de norte que de sur.
Tú que eres más de deporte al aire libre que de gym.
Tú que eres más de series inglesas que españolas.
Tú que eres más de verano que de invierno.
Tú que eres más de agua que de coca cola.
Tú que eres más de cerveza que de vino.
Tú que eres más de juegos de mesa que de fiestas.
Tú que eres más de ciencias que de letras.
Tú que eres más de bici que de coche.
Tú que eres más de gift que de escribir.
Tú que eres más de nocilla que de nutela.
Tú que eres todo esto y mucho más.
Tú que eres más de lo que crees.

 Tú que has llegado donde estás por ti sola, que has ido paso a paso sin prisa,
y ahora están llegando todas las recompensas que te has ganado a lo largo del camino,
y este último logro es la cima. No ha sido un camino fácil, pero el primer paso,
el que más cuesta, lo distes tú sola. Saliste de la maldita zona de confort,
en la que estabas tan cómoda y tan protegida, y te lanzastes al mundo, sola,
para alcanzar aquello que tanto ansiabas y que a base de golpes
te distes cuenta que ese no era el camino.
Ahora puedes echar la vista atrás, y dar las gracias por todos esos “fracasos”,
que tan solo eran pequeños empujones para tirarte de cabeza por el precipicio.

Tú que has conseguido llegar a la meta. Ahora cierras esta nueva etapa,
pero yo te digo que no es la meta, es otra salida, que no sabes hasta donde va a llegar,
pero no tengas prisa. Ya has logrado lo que hace tan sólo dos años era inimaginable.
Ahora ha llegado el momento de disfrutar del camino,
de todo lo que va llegando y de aquello que se va yendo,
porque recuerda que para recibir nuevas cosas hay que terminar otras.
Y tú estás demostrando que eres toda una experta,
ir cumpliendo tus objetivos y marcándome otros nuevos.

Y yo que me siento cómplice de toda tu aventura,
de aquella que comenzó una tarde cualquiera tumbadas en el césped.
Yo que he vivido de forma paralela tu camino,
del que siempre me he sentido parte,
y siempre has intentado que tu gente forme parte de él.
Pasa el tiempo, pasan los años, pero yo me siento como si fuesemos
las mismas que hace unos años estaban más que perdidas,
pero que eligieron el camino correcto.

Y es aquí en nuestro pequeño mundo,
aquel al que a veces no le hacemos el caso que se merece
pero que compensamos con las épocas en las que estamos más inspiradas,
donde te mereces estar, donde te mereces este pequeño reconocimiento.
Espero que sigamos cumpliendo con aquello que nos propusimos
ese día que decidimos emprender esta hazaña,
y que nunca estemos tan ocupadas que no sepamos sacar tiempo
para plasmar todos nuestros pensamientos en este nuestro pequeño mundo.





Sigue para adelante siempre #goOn. El número 5 es tuyo.


Para R de G.

Échate otro.

domingo, 3 de diciembre de 2017

¿Qué es la Navidad?

No, aún no es Navidad, aunque hace un mes que ya estamos rodeados de polvorones y turrones, de anuncios navideños, de las típicas películas de sobremesa los sábados y domingos por la tarde, tiendas y escaparates que nos lo recuerdan a cada paso, y aunque las ciudades ya cuenten con su alumbrado navideño, no, no es Navidad. Pero al llegar Diciembre es inevitable pensar, que ahora sí, no ha llegado pero está cerca.


¿Qué es la Navidad?
Esa celebración superficial, que hace que todos seamos amables y simpáticos los unos con los otros, que hace que nos reunamos con familiares que vemos de año en año, y con los que la relación es nula.
Esa celebración que hace que seamos unos derrochadores, que nos gastemos incluso lo que no tenemos, por preparar una gran mesa llena de comida, que es imposible comerse aunque se sean el doble de los comensales.
Esa celebración que te obliga a comprar los mejores regalos, y así demostrarles a tus seres queridos que los quieres de una forma material.
Esa celebración con la que tienes la excusa perfecta para comprarte el último modelito y lucirlo una sola noche.
Esa celebración que solo dura dos semanas, pero que dos meses antes, nos empiezan a avisar de todo lo que necesitamos para que sea perfecta, de todas las necesidades que nos crean para ser una familia de anuncio alrededor de una mesa.


No, eso no es la Navidad.
La Navidad son reencuentros, con familiares que están lejos y no ves por circunstancias, pero que están muy cerca sea navidad, verano o primavera.
La Navidad son reencuentros con amigos, esos que vuelven casa, y que recibes como cuando eras un niño pequeño y esperabas los regalos la mañana del 6 de Enero.
La Navidad son las comidas y cenas, no las “perfectas” de mesas hasta arriba de comida, si no de las informales con tu gente de siempre, de esas que no se planifican y son las que hacen que esta celebración tenga sentido.
La Navidad es la ilusión de los más pequeños al ver a los Reyes Magos la noche del 5 de Enero pasar por su ciudad.
La Navidad es preparar con tu madre la bandejas de los turrones, y comersela juntas antes de que llegue la cena.
La Navidad es la ilusión que se crea el 22 de Diciembre al escuchar a los niños de San Idelfonso cantar los premios de la lotería.
La Navidad es pasear por tu ciudad, ver las luces de navidad, la gente, el olor a castañas, los villancicos, las meriendas de churros con chocolate caliente…


¿Y para ti, qué es la Navidad? Parémonos a pensarlo un momento.
La Navidad está llena de momentos que hacen que sea un época especial, no dejemos que esos pequeños detalles pasen desapercibidos y se vean arrastrados por el lado superficial de la Navidad.
No hay nada más bonito que la cara de un niño subido a los hombres de su padre esperando la llegada de los Reyes Magos.

No perdamos esa ilusión, y vivamos la Navidad como la viven los más pequeños, sabiendo que han sido buenos durante todo el año y ahora van a tener su recompensa.


G.

Échate Otro.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Destino

¿Crees en el destino? Si es así, ¿eres de los que piensan que está todo escrito y tienes poco poder de decisión en tu vida? o por el contrario, ¿crees que eres tú el dueño de tu propio destino, y el único que puede escribirlo?


A diario salen y entran personas en tu vida, aunque sea de forma superficial; llegan noticias inesperadas que te trastocan tu rutina; vuelven situaciones y personas de tu pasado, para bien o para mal; las cosas que tenías planeadas para ti no salen como esperabas; tu vida no es lo que habías planificado a día de hoy, pero, ¿todo eso está escrito en tu destino?


Cuando de pequeña querías ser médico o profesora, y pensabas que al pasar de los veintitantos años ibas a estar felizmente casada, con tu casa propia, coche y todos los caprichos que te podías imaginar. Sin embargo tu destino ya sabía que ese no era el plan que tenía preparado para ti, que no te iba a poner las cosas tan fáciles y te iba a enseñar lo que cuesta labrarse un futuro, ¿tú podrías haber cambiado este presente que ahora estás viviendo, o no tenías más remedio que dejarte llevar por el camino en el que la vida te iba poniendo?.



Destino eres muy caprichoso, pero ahora sé que las cosas pasan por algo, si en ese momento lo que pensaba que era lo mejor para mí no pudo ser, es porque se que otras cosas nuevas están esperándome, no se si son mejor o peor, para eso hay que vivirlas y estoy dispuesta a ello. Aunque ahora te empeñes en hacer las cosas más difíciles y me hagas volver a revivir situaciones del pasado, pero esta vez, prometo aprender de mis errores y ver qué es lo que debo de hacer con más claridad.


Destino haces que vaya por el camino más largo para conseguir mi meta, y te lo agradezco. Gracias por no dejarme acomodarme, gracias por ponerme las oportunidades delante cuando más las necesito. Tomar las decisiones correctas no es fácil, pero siempre se suele decir que lo que más nos cuesta hacer es aquello que más nos va a beneficiar, que para lo fácil ya habrá tiempo.


Destino no se si existes o no, de hecho nunca me has preocupado, pero de ahora en adelante prometo hacerte más caso, y si las cosas no salen como tenía planeadas miraré el plan B que has preparado para mí, porque confío en que me tienes algo bueno preparado esperándome, solo te pido que no te hagas mucho de rogar.



G.

Échate otro